
La preparación para el apocalipsis ha pasado de ser un pasatiempo de nicho a un movimiento generalizado, con millones en todo el mundo invirtiendo en búnkeres, suministros y habilidades de supervivencia. Este cambio refleja tanto una preocupación genuina por los riesgos del mundo real como actitudes en evolución hacia la autosuficiencia frente a la seguridad colectiva. La tendencia plantea preguntas sobre cómo las sociedades equilibran la preparación razonable con el bienestar psicológico.