
Las ciudades de todo el mundo enfrentan decisiones entre preservar el patrimonio arquitectónico y permitir el desarrollo urbano. Los proyectos de reutilización adaptativa—convertir almacenes en hogares, fábricas en museos—han crecido a nivel mundial, reflejando las tensiones entre sostenibilidad, nostalgia y modernización que moldean cómo evolucionan las comunidades.