
Los recientes desastres en Nepal, Tíbet y China han renovado el debate global sobre la construcción de rascacielos densos en áreas geológicamente inestables o propensas a inundaciones. Los urbanistas de todo el mundo están repensando el crecimiento vertical frente a la expansión horizontal de las ciudades. Esto afecta los costos de vivienda, la sostenibilidad y la seguridad en las ciudades de rápido crecimiento en todas partes.