
A medida que museos y gobiernos de todo el mundo lidian con legados coloniales, artefactos de la era nazi y sitios vinculados a la opresión, el debate se intensifica sobre la preservación frente a la eliminación. Las comunidades cuestionan cada vez más si mantener objetos históricos honra la verdad o perpetúa el daño, convirtiendo esto en una pregunta definitoria sobre cómo las sociedades enfrentan su pasado.