
Las teorías de conspiración en línea se propagan rápidamente y pueden influir en las decisiones sobre salud pública y seguridad. Las plataformas y los gobiernos de todo el mundo luchan por cómo abordar la desinformación sin suprimir el debate legítimo. Esta tensión entre la libre expresión y la prevención de daños afecta a miles de millones de usuarios de internet en todo el mundo.