
A medida que la IA impulsa cada vez más las recomendaciones de productos y las experiencias de compra personalizadas, los reguladores y los minoristas debaten si las empresas deberían explicar abiertamente cómo los algoritmos deciden qué ven los clientes. Esta tensión entre la transparencia del consumidor y la innovación empresarial está remodelando los estándares del comercio electrónico global.