
Las cadenas de suministro globales enfrentan presiones contradictorias: las empresas quieren tiempos de entrega más rápidos, pero las interrupciones recientes muestran vulnerabilidad. Los países están invirtiendo en rutas alternativas, abastecimiento local y redundancia; cada enfoque intercambia eficiencia por estabilidad. Esta tensión dará forma a cómo se mueven los bienes en todo el mundo durante los próximos años.