
En tiempos de conflicto, la fotografía desempeña un papel crucial en la formación de percepciones y narrativas. Las imágenes de zonas de guerra pueden evocar emociones e influir en la opinión pública, planteando preguntas sobre la ética de la representación. A medida que los conflictos globales persisten, el papel de los fotógrafos en documentar estas realidades se vuelve cada vez más significativo.