
La preparación ha pasado de ser una cultura marginal a una discusión generalizada, con aplicaciones de supervivencia, cursos y equipo volviéndose comercialmente omnipresentes. La tendencia refleja preocupaciones genuinas sobre el clima, la infraestructura y la incertidumbre, pero también plantea preguntas sobre si la industria se beneficia del miedo. Las personas en todo el mundo están reconsiderando la autosuficiencia de manera diferente según sus vulnerabilidades locales y contextos económicos.