
A medida que la educación superior y las plataformas culturales se expanden globalmente, las instituciones enfrentan la presión de adaptar el contenido para audiencias internacionales mientras preservan sus raíces culturales originales. Los museos, universidades y empresas de medios debaten cada vez más si la traducción, la localización y el acceso digital deberían remodelar la forma en que se comparte el patrimonio en todo el mundo.