
A medida que los precios de las propiedades de lujo aumentan globalmente—desde Aspen hasta Dubái y Singapur—las ciudades enfrentan una paradoja: la creciente concentración de riqueza en el mercado inmobiliario mientras que la vivienda asequible sigue siendo escasa. Los responsables de políticas debaten cada vez más si la intervención en los mercados de alta gama podría liberar capital y terrenos para viviendas de ingresos medios, o si tales medidas perjudicarían los incentivos de inversión y construcción.