
Los gobiernos de todo el mundo gastan miles de millones en bases militares en el extranjero, alianzas e intervenciones, mientras que los problemas internos como la atención médica, la infraestructura y la educación enfrentan escasez de fondos. Las noticias recientes sobre bases aéreas administradas por EE. UU., acuerdos de seguridad energética franceses en el Golfo y tensiones internacionales muestran cómo fluye el dinero público a través de las fronteras. Los contribuyentes en cada país, en última instancia, pagan estas cuentas.