
A través de culturas y siglos, los humanos han debatido si las verdades espirituales o religiosas dependen de la verificación material. Algunos argumentan que requerir evidencia socava la fe misma, mientras que otros sostienen que las afirmaciones no falsables arriesgan el engaño. Esta tensión moldea cómo las sociedades equilibran la libertad religiosa con la responsabilidad institucional.