
A lo largo de la historia, los avances en medicina y salud han sido adoptados primero por los ricos. A medida que la ciencia de la longevidad se acelera, la humanidad enfrenta una tensión atemporal: si perseguir capacidades transformadoras incluso cuando el acceso es desigual, o restringir el progreso hasta que se garantice la equidad. Este debate resuena con preguntas centenarias sobre la justicia, la innovación y el florecimiento humano.