
A medida que los países lidian con el impacto de las criptomonedas en sus economías, el futuro sigue siendo incierto. El potencial tanto para la innovación como para la desestabilización plantea preguntas sobre cómo los gobiernos abordarán la regulación y la integración. Esto es particularmente relevante ya que algunas naciones exploran el uso de criptomonedas para eludir sanciones.