
Los sistemas de IA se están probando cada vez más para detectar enfermedades como el cáncer, la demencia y la diabetes antes que los métodos tradicionales. A medida que estas tecnologías mejoran, las sociedades deben decidir si la IA debe hacer diagnósticos independientes, asistir a los médicos o permanecer en fase experimental. Este debate moldea el acceso y la calidad de la atención médica a nivel mundial.