
Con Irán apoderándose de un barco, Trump visitando China y Japón compitiendo por tierras raras, la comunicación global sigue siendo crítica. El inglés domina los negocios internacionales, la diplomacia y los medios, pero las potencias emergentes están impulsando sus propios idiomas. Miles de millones ahora se preguntan si un idioma debería seguir gobernándolos a todos.