
A medida que las ciudades se expanden, el conflicto entre los hábitats de la vida silvestre y el desarrollo urbano se intensifica. Los conservacionistas argumentan que proteger la biodiversidad es esencial para la salud ecológica, mientras que los urbanistas enfatizan la necesidad de vivienda e infraestructura. Este debate es cada vez más relevante a medida que crecen las poblaciones globales y el cambio climático impacta los ecosistemas.