
Con los teléfonos inteligentes capturando todo, desde ataques con drones en Sudán hasta conflictos en Yemen y batallas entre Rusia y Ucrania en tiempo real, las imágenes de ciudadanos a menudo rompen noticias importantes antes de que lleguen los fotoperiodistas tradicionales. Los medios importantes dependen cada vez más de videos de usuarios verificados de zonas de conflicto. Este cambio plantea preguntas sobre la autenticidad, la seguridad y el futuro papel de los fotógrafos de conflicto profesionales.