
Los esports se han convertido en una industria de miles de millones de dólares con torneos globales, patrocinios y equipos profesionales que rivalizan con los deportes tradicionales. Los gobiernos, escuelas y empleadores enfrentan cada vez más decisiones sobre si otorgar a los competidores de esports la misma legitimidad profesional, patrocinio de visas y apoyo institucional que a los atletas en fútbol, baloncesto o tenis.