
Los ataques rusos han golpeado ahora importantes terminales de exportación de granos del Mar Negro, aumentando los temores de escasez global de alimentos. Mientras tanto, los buitres están desapareciendo en toda Nigeria, señalando un colapso severo del ecosistema. Desde el clima hasta el conflicto y la fragilidad de la cadena de suministro, múltiples riesgos existenciales se están acelerando al mismo tiempo.