
Las recientes escaladas en el Medio Oriente, incluidos los ataques en Beirut y las amenazas de Irán, han renovado el enfoque global sobre cómo el conflicto prolongado afecta a las poblaciones civiles y al tejido social. Los sociólogos han estudiado durante mucho tiempo si la exposición prolongada a la violencia crea ciclos que persisten a través de generaciones y fronteras. Esta pregunta es importante porque entender estos patrones influye en cómo las sociedades se recuperan y si las generaciones futuras heredan más agresión o resiliencia.