
A lo largo de la historia, los idiomas se han fusionado, desaparecido o transformado naturalmente a medida que las comunidades interactúan. Sin embargo, cada lengua lleva consigo formas únicas de pensar, memoria cultural y sistemas de conocimiento que desaparecen cuando muere. Las sociedades deben decidir: ¿es la diversidad lingüística intrínsecamente valiosa, o es la progresión natural hacia menos idiomas más grandes una parte inevitable del desarrollo humano?