
El aumento de las tasas de ideación suicida y autolesiones está poniendo presión sobre los departamentos de emergencia en todo el mundo, lo que lleva a los sistemas de salud a reconsiderar cómo se manejan las crisis de salud mental. Algunos abogan por centros de emergencia de salud mental especializados, mientras que otros argumentan que la atención integrada dentro de los hospitales garantiza un tratamiento integral. Este debate afecta la rapidez con la que las personas en crisis reciben la atención adecuada.