
Más del 40% de los más de 7,000 idiomas del mundo enfrentan la extinción a medida que las generaciones más jóvenes se trasladan a lenguas dominantes. Los lingüistas argumentan que cada lengua contiene un conocimiento cultural único y marcos cognitivos, mientras que otros cuestionan la asignación de recursos. Esta tensión moldea los debates políticos a nivel mundial sobre la preservación cultural frente a la inversión práctica.