
A medida que la industria musical evoluciona, los artistas están explorando nuevas fuentes de ingresos, incluidos los NFTs (tokens no fungibles). Esta tecnología tiene el potencial de revolucionar la forma en que se vende y consume la música, pero también presenta desafíos y riesgos. El debate continúa sobre si adoptar los NFTs es un movimiento inteligente para los artistas y la industria en su conjunto.