
Con las tensiones globales en aumento debido a las sanciones a Irán, los aranceles de represalia y las incursiones militares que ocupan los titulares hoy, muchos están recurriendo al arte tanto como inversión como escape. El arte callejero como el de Banksy se ha utilizado cada vez más como comentario político sobre estos problemas exactos, mientras que las obras maestras como las de Picasso siguen siendo símbolos de estatus definitivos. La pregunta de lo que la gente realmente valora en tiempos turbulentos revela mucho sobre el gusto moderno.