
El biohacking—usar tecnología y datos para optimizar la salud personal—está creciendo a nivel mundial, con personas que rastrean genética, marcadores sanguíneos y biomarcadores de envejecimiento. A medida que esta tendencia se expande, surgen preguntas sobre quién posee estos datos, cómo se utilizan y si los gobiernos deberían establecer estándares para proteger la privacidad y prevenir el uso indebido.