
La arquitectura antigua en regiones cálidas y secas utilizaba técnicas de enfriamiento pasivo que los edificios modernos a menudo ignoran. A medida que el cambio climático intensifica el calor extremo en las ciudades de todo el mundo, los arquitectos debaten si revivir los principios de diseño tradicionales o invertir en soluciones tecnológicas sirve mejor a las necesidades contemporáneas.